La piel puede expresar las reacciones al sol de mil maneras.
Para describirlas simplemente,distinguiremos las reacciones inmediatamente visibles, llamadas “a corto plazo”, y las que tardan más tiempo en manifestarse y que aparecen “a largo plazo”.

A corto plazo

Las reacciones normales

El bronceado

El bronceado es en realidad una reacción natural de defensa de la piel contra los rayos ultravioleta A y B. Los melanocitos (que se encuentran en la base de la epidermis) empiezan a sintetizar la melanina (pigmento moreno), en cantidad más grande.
La función de la melanina es absorber la radiación y crear una protección así como un color moreno o dorado: el bronceado. La abundancia y el reparto de la melanina determinan el color de la piel y su reactividad al sol.

La quemadura

La quemadura del sol es debida a los UVB y son la muestra de una sobreexposición. Con los productos solares actuales, y después de todas las campañas de información, ya no debería existir. Sin embargo, “aún existen” porque algunas personas son imprudentes o incapaces de protegerse.
La quemadura puede ser de varios grados. La de primer grado supone una simple rojez, dibujando claramente las zonas expuestas; esta rojez es dolorosa, punzante. La de segundo grado implica ampollas (la piel se despega). Otros síntomas son mareos, dolores de cabeza, fiebre, pudiendo llegar a la deshidratación por golpe de calor.

Las reacciones anormales: fotodermatosis

Las fotodermatosis son enfermedades de piel debidas a la luz. Unas son debidas a los UVB, otras a los UVA, pero la mayoría de las veces a una asociación de los dos.

Las fotodermatosis

Conocida vulgarmente como “alergia al sol”.
La radiodermatitis veraniega benigna es la única fotodermatosis que es realmente frecuente. Se caracteriza por una erupción en el escote y los antebrazos, con picores muy molestos.
La radiodermatitis llamada “polimórfica” y la urticaria solar son más raras. Su dermatólogo sabrá reconocerlas en seguida o durante la exploración.

Las fotosensibilizaciones

En este caso, el sol es el único culpable; los efectos son desencadenados por una sustancia llamada fotosensibilizante, aplicada sobre la piel o tomada por vía oral.
Los fotosensibilizantes locales pueden estar contenidos en vegetales, perfumes o ciertos medicamentos (antiinflamatorios locales).

A largo plazo

Con el tiempo, tras años de acumulación y de exposiciones excesivas, pueden aparecer otras manifestaciones.

Las manchas solares

Se trata de manchas oscuras, que se encuentran en las zonas más expuestas (rostro y manos).
Envejecimiento cutáneo prematuro
Se nota en el rostro, el cuello, la nuca, así como en el dorso de las manos y en los antebrazos: arrugas, manchas solares (lentigos actínicos), elastosis (piel amarilla y espesa, en las mejillas, la nuca)…

Aumento del riesgo de cánceres de piel

Es la consecuencia más grave de las exposiciones solares: justifica plenamente las campañas de prevención organizadas por los médicos.
En efecto, se ha probado que el hecho de protegerse contra los rayos ultravioleta desde la infancia y a lo largo de la vida minimiza el riesgo de cánceres de piel.
Los daños en la piel pueden observarse a diversos niveles:

Las queratosis actínicas

Lesiones rugosas que se ven a menudo en el rostro, el dorso de la mano y el cuero cabelludo de las personas de edad madura. Deben eliminarse porque constituyen verdaderos precursores de cánceres de piel.

Los cánceres de piel

– Los carcinomas son los más frecuentes. La mayoría de las veces, su evolución permanece local. Sin embargo, es necesario establecer un diagnóstico precoz para tratarlos cuando tienen todavía un tamaño pequeño. Empiezan con pequeñas “perlas” translúcidas, costras tenaces y recidivantes.
– Los melanomas son mucho más graves: metastatizan, es decir que emigran rápidamente y por lo tanto pueden ser mortales. Se trata en general de manchas oscuras o negras, irregulares, que aumentan bastante rápidamente de tamaño. Un diagnóstico precoz tiene una importancia vital.

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